Desde las acusaciones de injerencia por parte de Rusia en las elecciones estadounidenses de 2016, las oficinas y los recursos federales contra la desinformacin se han disparado, creando una autntica burocracia.
La investigacin del FBI sobre los vnculos entre el exmandatario estadounidense Donald Trump y Rusia con motivo de las elecciones presidenciales de 2016 se bas en datos no analizados ni verificados, concluy esta semana el fiscal especial John Durham.
Considera que los servicios de inteligencia estadounidenses ni cumplieron con sus estndares ni analizaron crticamente la informacin que iba en contra de la narrativa de dicha relacin conspirativa.
Es decir, le dieron pbulo a una acusacin que con el tiempo se ha demostrado falsa.
Todos recordarn cmo dicha conspiracin supuso das de portadas, horas de televisin y titulares a nivel nacional e internacional.
Tambin cmo buena parte de la oposicin demcrata contra Donald Trump solamente aliment una acusacin que se ha demostrado falsa.
Sin embargo, aos despus, puede que la mayor consecuencia derivada de la misma fuese propiciar un ambiente de histeria que sentara las bases para la creacin y el mantenimiento de un enorme entramado procensura y vigilancia de la ciudadana en las redes con la excusa de la lucha contra la desinformacin.
Red de recursos que luchan contrala desinformacin
Desde las acusaciones de injerencia de Rusia en las elecciones estadounidenses de 2016, las oficinas y los recursos federales contra la desinformacin se han disparado, creando una autntica burocracia de la que surgen bastantes dudas sobre su objetivo real.
Segn recoge The Intercept, en estos momentos hayuna media decena de departamentos para combatir la desinformacin extranjera.
El caos alrededor de esta nueva burocracia es tal, que hay senadores y oficiales de inteligencia que en ese artculo de The Intercept se preguntan si no se estarn duplicando funciones y si todo ese esfuerzo presupuestario es realmente necesario.
Es decir, aunque es cierto que tanto Gobiernos extranjeros como tambin a nivel nacional se difunden mentiras o medias verdades para promover intereses propios, los esfuerzos del Gobierno estadounidense para contrarrestar lo que llaman desinformacin hacrecido desproporcionadamente en relacin con la amenaza.
Solo tomando como ejemplo las supuestas operaciones de influencia rusa, en este caso en Twitter, recientemente un estudio del Centro de Poltica y Redes Sociales de Nueva York concluy que el impacto fue mnimo y no supuso cambios en el voto de los estadounidenses.
Adems, el mes pasado, un grupo de expertos financiado por el Pentgono concluy que se haban exagerado los presuntos esfuerzos de Rusia a partir de 2019 en cuanto a la desinformacin.
Tambin a nivel privado. Una investigacin del periodista Matt Taibbi denuncia lo que l llama complejo de la industria de la censura.
Destaca 50 organizaciones que, en nombre de combatir la desinformacin, lo que realmente hacen es participar enla guerra hbrida de la informacin a favor de determinados intereses.
Finalmente se destaca que, tal y como recuerda The Intercept, el concepto mismo de desinformacin es completamente subjetivo y, por lo tanto, si representa o no una amenaza se decide polticamente.

