Como era de esperar,el conservador Congreso de Brasil, dominado por una mayora deterratenientes y ganaderos,aprobuna ley que establece un polmico criteriorechazadola semana pasada por la Corte Suprema, para limitar el reconocimiento de las tierras indgenas.
La jugada, sin duda,abre un nuevo conflicto entre poderes.
Fue un jarrn de agua fra vertido de manera exprs el mircoles por la noche sobre los nativos: primero aprobaron el proyecto de ley en la Comisin de Constitucin y Justicia (CCJ) del Senado y,poco despus, lo embutieron sin previo avisoen el orden del da del plenario de la cmara alta, donde lo sellaron con holgura.
El texto,promovido por la poderosa bancada conocida como ‘buey, Biblia y bala’, valida el criterio que determina que los pueblos ancestrales pueden ser expulsados de sus tierras en proceso de demarcacin, en caso de que no demuestren que se encontraban en ellas antes de 1988.
Ese mismo criterio fue rechazado el pasado jueves por 9 de los 11 jueces en una histrica sesin en el Supremo Tribunal Federal (STF), que desat una gran alegra entre los indgenas.
Con cnticos y bailes, expresaronsu alivio por haberse sacudido un gran peso de encima.
El asunto es muy delicado, porqueafecta a unas 250 tierras en disputa, de las 750 reservas existentes, sean reconocidas o no.
Y es un divisor de aguas. Para los ruralistas, que son sinnimo de bolsonarismo y buscan amasar nuevas tierras para el agronegocio, ese criterio pondra fina infinitud de disputas territoriales y contribuira a pacificar el campo.
Los indgenas, apoyados por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), sostienen que en variosperiodosfueron desplazados de sus territorios, especialmente durante la dictadura militar (1964-1985), as que en muchos casos les sera imposible determinar su presencia en 1988.
La pelota del campo de Lula
Lo que viene ahora es incertidumbre mientras se dirime el conflicto entre poderes.
El presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, asegur que la aprobacin en el Congresono representa un enfrentamientoporque es natural que el poder legislativo quiera opinar el respeto.
Pero ahora la pelota est en el campo de Lula, que tiene que decidir que si sanciona o veta total o parcialmente ese controvertido proyecto.
Si se decide por lo primero, la ley, o por lo menos ese criterio, ser probablemente impugnado en el STF y la normativa sera declarada de nuevo inconstitucional.
Si opta por lo segundo,su veto debe volver al Congreso, que puede aceptarlo o rechazarlo. Variosanalistassostienen que el mandatario izquierdista, que hizo de la preservacin ambiental una de sus banderas, probablemente lo vete.
Senado genocida(…). La Apib pide el veto de Lula al proyecto.
La lucha contina, escribi en las redes sociales la Asociacin de Pueblos Indgenas de Brasil.
El STF, el ltimo guardin de la constitucin
Para Wallace Corbo, profesor de derecho en la Fundacin Getulio Vargas, el proyecto de ley contrara frontalmente una decisiny una interpretacin del Supremo sobre la Constitucin.
El STF es el ltimo guardin de la constitucin (…).
No cabe al Congreso nacional, por medio de una legislacin, alterar derechos reconocidos en el texto constitucional, asegur en una entrevista con Globonews.
Previendo otro revs de Lula o del STF, los ruralistaspromuevenen paralelouna propuesta de enmienda a la constitucin(PEC) para fijar el marco temporal sin tener que rendir cuenta al STF.
Las PECson ms difciles de aprobar, ya requieren el apoyo de tres quintas partes de diputados y senadores, pero no necesitan lasancin presidencial.
Detrs de esto hay una cuestin ideolgica: el Tribunal Supremo toma decisiones ms de vanguardia, y la bancada ‘BBB’, que es ‘buey, biblia y bala’,intenta garantizar retrocesos, explic tambin a Globonews la analista Eliane Cantanhde.

